Artículo BIOINGENIERÍA ESTÉTICA

PATROCINADO POR:
Ing. Ángel Daniel Flores Amezcua
Director General
El sistema vanguardista en tratamientos antienvejecimiento: Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad (HIFU)

A lo largo de mi corta experiencia dentro de este hermoso medio —calculo un poco más de 15 años—,  han pasado por mis manos una cantidad considerable de equipos médicos y estéticos; de igual forma, he tenido la oportunidad de hablar con cientos de personas que, como yo, laboramos día a día dentro de este círculo de salud; actualmente, sigo sorprendiéndome de los comentarios que recibimos de nuestros clientes, respecto a los resultados que esperan de las máquinas hoy en día; hablo, precisamente, del esperado efecto shock, que resulta ser una arma de dos filos, tanto para nuestros clientes, en el momento de tomar una decisión al adquirir una máquina óptima para el tratamiento, y para sus pacientes, ya que casi siempre, no reciben una correcta aplicación y orientación del tratamiento posaplicación de esta tecnología. Y, desafortunadamente, esa es la tendencia que hoy en día se presenta, debido al comercio informal que se acrecienta en nuestro país a pasos agigantados.
Si dicha tecnología no es regulada de forma correcta por nuestras autoridades de salud (eliminando al comercio informal) podríamos tener graves problemas a corto plazo; estos problemas se presentan cuando no tenemos los conocimientos adecuados y las herramientas óptimas para desempeñar los distintos tratamientos.
Hablar de HIFU es hablar de una tecnología que esta transformando nuestro presente, y que se perfila para colocarse con una gran hegemonía en un futuro cercano; desde luego, con diversas aplicaciones, diseños y formas, pero con el mismo principio de funcionamiento.
Con esta nueva tecnología HIFU se generan cambios considerables dentro de nuestro organismo y, sin embargo, no es posible observar los resultados de manera inmediata;  por ello es muy importante cambiar nuestra mentalidad  al buscar efectos shock, e intentar fortalecer los resultados que, a largo plazo, permitirán dar la impresión de «detener el tiempo de envejecimiento de nuestros pacientes». Los tratamientos antiedad los tenemos que trabajar semana a semana en nuestras clínicas, para que los pacientes tengan una calidad de piel y de vida, saludables.
Actualmente, e intercambiado ideas con gente que ya trabaja dicha tecnología, puedo observar que no han recibido una correcta información de lo que realiza su equipó: no realizan una correcta aplicación y no realizan el trabajo pertinente posaplicación a dicha energía. Por ello me he permitido ahondar en el tema y espero que todos los que integramos este círculo de salud, comencemos a tomar conciencia de la evolución que tienen las máquinas hoy en día, y ante lo cual debemos de estar correctamente capacitados para operarlas; esto, sin duda, dará como resultado tratamientos exitosos sin causar efectos colaterales no deseados.
Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad (HIFU). Cuando hablamos de ultrasonido hacemos referencia a una energía mecánica, que es aquella que se presenta entre dos o más cuerpos, por ejemplo, un saludo de manos, empujar una silla, pedalear una bicicleta, etc. Cuando hablamos de un HIFU hablamos de ondas mecánicas que se generan en un piezoeléctrico cónico y que viajan a través de un medio acuoso hasta tocas nuestra piel, posteriormente estas ondas viajarán a través de nuestro organismo.
Ahora bien, la idea de usar un generador de energía cónico es para direccionar las ondas dentro del tejido dérmico; estas ondas, que viajan direccionadas, se juntan en algún punto «foco» dentro de nuestro organismo, de aquí la denominación de «focalizado»; el resultado de esta acción generará un incremento de temperatura exponencial, y que una sola onda puede ocasionar; esta temperatura oscila entre los 65°C y los 75°C, provocando una lesión térmica, también llamada coagulación térmica.
Podríamos preguntarnos, ¿por qué no enviamos una sola onda, con frecuencia y potencia necesaria para que esto surja? Porque de ser así, entonces la onda comenzaría a provocar lesiones térmicas desde la parte superficial del tejido dérmico y, precisamente, la esencia de los ultrasonidos focalizados de alta intensidad es la de provocar el incremento de temperatura en capas profundas de la piel sin dañar sus capas superficiales. En resumen, y a este punto me gustaría que nos quedáramos con esta idea: El HIFU produce lesiones térmicas en puntos focalizados.

Hablemos un poco de biología; para poder identificar la forma de trabajo de un tratamiento antienvejecimiento con tecnología HIFU es indispensable conocer el sistema músculo aponeurótico superficial (SMAS). El SMAS se encuentra en la grasa subcutánea, envuelve los músculos de la expresión facial y se extiende superficialmente para conectarse con la dermis. [3]
La capa SMAS está compuesta de colágeno y fibras elásticas similares a la capa dérmica de la piel, sin embargo, tiene propiedades de sujeción más duraderas y una relajación menos retardada después de procedimientos de levantamiento únicamente de piel. Por lo tanto, el SMAS es un objetivo deseable para procedimientos de estiramiento de la piel no invasivos. [1]

Para fortalecer un tratamiento antienvejecimiento es conveniente trabajar el músculo cutáneo del cuello llamado músculo platisma; se encuentra en la región anterolateral del cuello; nace en la zona clavicular y llega hasta la zona mandibular; podríamos imaginarnos una V invertida de la mandíbula hacia ambos lados de las clavículas.
También resulta importante hablar de la dermis reticular, situada en las capas más profundas de la dermis; en esta zona podremos encontrar las glándulas sudoríparas, ecrinas, apocrinas; de igual forma en esta área se entrecruzan las fibras de colágeno y de elastina.

Cuando el HIFU realiza un punto focal las capas dérmicas y epidérmicas papilares interpuestas no se ven afectadas. La aplicación de calor en estos discretos puntos de coagulación térmica hace que las fibras de colágeno en los planos faciales, como el sistema músculo aponeurótico superficial y el platisma, así como la dermis reticular profunda, se vuelvan desnaturalizados, contrayendo y estimulando la formación de colágeno. [2]
Con respecto a la aplicación de HIFU, se comienza ubicando las zonas a tratar y realizando líneas guía de tratamiento, ya que es de suma importancia no repetir un foco de aplicación; el deslizamiento del aplicador se realiza en milésimas (recomendamos sea de forma ascendente); por lo regular, los equipos tiene identificada en pantalla la zona a tratar, de igual forma indican la cantidad de disparos que se realizarán en cada una de ellas.

La tecnología HIFU emplea una diversidad de cabezales con la finalidad de poder trabajar diferentes profundidades del organismo; en los equipos de mayor envergadura, en primera instancia, se determina la distancia exacta a la cual se encuentra el objetivo fundamental, configurando parámetros internos en cada punto focal; en estos equipos se realiza un trabajo perfecto y los resultados reales podrán ser valorados trascurridos varios días después de la aplicación. Los resultados deseados de esta tecnología comienzan a ser notorios en un 10% transcurrido el primer mes, otro 10% para el segundo mes y 80% al tercer mes de la aplicación.
Caso contrario sucede con equipos de poca envergadura, ya que los puntos focales se sitúan sobre un promedio del objetivo real; el equipo solo generará lesiones térmicas a cierta distancia del aplicador, esté o no presente el objetivo; los resultados que hemos podido apreciar en estas máquinas es inferior al 40% de eficacia; incluso, existen en el mercado máquinas de envergadura muy inferior a la citada, máquinas que no cuentan con la frecuencia ni potencia adecuada para realizar la lesión térmica correcta a la profundidad deseada; lo podemos observar, de manera muy clara, en los precios que tienen de venta; en estos equipos se observa una imagen similar a la de una radiografía de la piel, pero solo como imagen: es el arte de los productos que imitan a las marcas de renombre intentando confundir a los consumidores; en este tipo de máquinas no observamos ningún resultado favorable para tratamientos de antienvejecimiento.
Menciono lo anterior, e intento ser muy puntual, debido a que con cualquiera de estas máquinas de buena envergadura, media envergadura o de inferior envergadura (por identificarlas de alguna forma), inmediatamente después de la aplicación, se puede observar una ligera compactación de la piel; este efecto es momentáneo debido a que nuestro organismo ha sufrido cientos de lesiones internas de forma correcta o incorrecta, como en el segundo y tercer caso, manifestando esta situación con una contracción del tejido, sea cual sea este; este acontecimiento es tomado, erróneamente, como el primer resultado de nuestra aplicación.
En diversos estudios científicos —como los citados para fundamentar mi documento— se confirma que la plenitud del tratamiento se presenta después del tercer mes; trascurrido el quinto mes de la aplicación se observan regresiones adversas a nuestro tratamiento; este momento determina que los procedimientos de regeneración asistida (forzada) han terminado; cabe mencionar que en todos estos estudios, después de la aplicación con HIFU y para evitar contaminar los resultados, no interviene ningún otro tratamiento complementario; incluso tuve la oportunidad de leer un estudio aún más ambicioso respecto de este tema, donde se muestrean cierto número de mujeres antes de iniciar el tratamiento: se clasifican en una tabla del 1 al 5 empleando un analizador de piel, en donde 5 es el mejor puntaje en una tabla de envejecimiento; posteriormente, se realiza el tratamiento con la tecnología de HIFU y dichas mujeres son monitoreadas mes con mes durante doce meses; en todas ellas se observa una mejoría, en promedio de 2 puntos a favor entre el segundo y cuarto mes; después del quinto mes se observa una regresión menor de 1 punto, en mujeres menores a 45 años; con mujeres de mayor edad se observó un promedio de regresión mayor de 1 punto.
Esto solo nos indica que el cuerpo se encuentra en una lucha enorme por tener una fuerte regeneración de los tejidos afectados, y que no es capaz de seguir adelante con dicho proceso con la misma eficacia; por tal motivo, recomiendo que antes del primer mes, nos apoyemos con regeneradores celulares superficiales y no térmicos, como pueden ser los de láser dermatológico, ya que en este periodo de tiempo tenemos cientos de laceraciones térmicas dentro de nuestro organismo y necesitamos que cese dicho malestar; transcurridos treinta días podemos ayudar a la regulación interna del tejido con mayor fuerza empleando radiofrecuencias de baja intensidad; esto fortalecerá nuestro tratamiento porque existirá una promoción de la oxigenación y, en consecuencia, un fortalecimiento en la estructuración del colágeno y la elastina; transcurridos los seis meses podremos auxiliarnos con radiofrecuencias de alta intensidad, esto con la finalidad de ayudar a compactar con más eficiencia los tejidos dérmicos; esta última energía es posible realizarla cuando nuestro organismo se encuentra normalizado en su totalidad. Dicha combinación de energías permitirá obtener mucho mejores resultados a los mostrados en los estudios científicos, ya que estaremos potencializando el resultado con los diversos productos regenerantes que existen en la actualidad.
Transcurridos doce meses de la aplicación es posible repetir la terapia de HIFU; en personas mayores a los 45 años es indispensable realizar una valoración previa antes de repetir un tratamiento. Lo que se intenta evitar al repetir tratamientos es sofocar el poder regenerativo de nuestros pacientes; todo ello estará delimitado por el cuidado personal en general —alimentación, ejercicio, hidratación de la piel, etc.—. En caso contrario, sería contraproducente realizar el tratamiento.
Referencias:
[1] Apratim Goel, Masuma Ali Husain Molvi and Vallari Gatne (2016) HIFU: New Paradigm for Non-Surgical Facelift inIndian Skins. Gavin J Dermatol Res Ther 37-41.
[2] Sabrina Guillen Fabi, Goldman, Butterwick, Fitzpatrick, Groff and Fabi, (2015) Noninvasive skin tightening: focus on new ultrasound techniques. Cosmetic Laser Dermatology, San Diego, CA, USA
[3] Suh DH, Shin MK, Lee SJ (2011) Intense focused ultrasound tightening in Asian skin: Clinical and pathologic results. Dermatol Surg 37: 1595-1602.

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