Artículo BIOINGENIERÍA ESTÉTICA

PATROCINADO POR:
Berenice Faz-López Dra. en Ciencias Biomédicas
Efectos de la Exposición al Sol en la Piel

La piel, como muchos otros órganos, con el paso del tiempo presenta cambios que la van deteriorando, asociados a las variaciones hormonales y nutricionales; también se ve afectada por la exposición al medioambiente, especialmente, a los rayos UV del sol. La exposición crónica al sol causa un efecto de envejecimiento (fotoenvejecimiento), que se agrava con la edad (cronoenvejecimiento). Como resultado, áreas del cuerpo que son frecuentemente expuestas al sol como la cara, el cuello, los antebrazos y el dorso de las manos, adquieren signos visibles de la edad —más rápidamente que otras áreas del cuerpo—, y que se manifiestan por la presencia de manchas en la piel y la formación de arrugas (Fig. 1). [1]

La piel tiene dos funciones vitales:
• Sirve como barrera. Evita la entrada de factores físicos, químicos y bacteriológicos al cuerpo, previniendo la deshidratación por pérdida de agua evaporada.
• Permite la termorregulación. A través de la regulación de la irrigación entre la piel, el interior del cuerpo y las glándulas sudoríparas. En adición a estas dos funciones vitales, la piel media la sensación del tacto y juega un papel importante en la inmunovigilancia, producción de hormonas y la comunicación con el medio ambiente. Cada una de estas funciones se ven afectadas por el envejecimiento. En general, alteraciones en la función y estructura de la piel, aparecen de manera más temprana y pronunciada por el fotoenvejecimiento, más que por el envejecimiento crónico de la piel. De tal forma que la producción de colágena (una proteína que le da soporte y firmeza a la piel) se produce en menor cantidad cuando existe exposición prolongada a los rayos UV (Fig. 2). [2]

Además de la piel, la exposición crónica al sol puede ocasionar problemas oculares. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los efectos oculares agudos, incluyen:
• Fotoqueratitis y Fotoconjuntivitis. Pueden ocurrir en casos de una alta reflexión de superficies, como la nieve.
• Retinopatía solar. Es una quemadura aguda de la retina debida principalmente a los componentes visible e infrarrojo-A, de la radiación solar.
• Enfermedades crónicas del pterigión (carnosidad en la córnea). Incluyen catarata cortical y carcinoma de células escamosas de la córnea y la conjuntiva. [3]
En cuanto a la piel, además de los signos asociados con el envejecimiento, los efectos agudos y crónicos con fuerte evidencia de causalidad, son:
• Quemaduras solares. Dependiendo del tiempo de exposición se pueden generar incluso quemaduras de tercer grado.
• Fotodermatosis. Se define como alergia por exposición al sol y se excluyen signos de quemaduras y fotoenvejecimiento.
• Queratosis actínicas. Precáncer de piel por exposición crónica al sol, que se manifiesta como un engrosamiento de la piel (parche grueso y escamoso) de la zona expuesta.
• Cánceres de piel. Carcinoma de células basales (BCC), carcinoma de células escamosas (SCC) y melanoma maligno (MM), los cuales, muchas veces, inician como manchas solares.
• Reactivación de herpes oral (fuegos) y papilomas benignos (verrugas). [4] Sin embargo, también existen efectos benéficos por la exposición al sol:
• Sistema óseo. Absorción de vitamina D en caso de osteomalacia, osteoporosis, artritis reumatoide y raquitismo.
• Sistema cardiovascular. Contra la hipertensión.
• Sistema linfopoyético. Prevención de cáncer de próstata, seno y colón; los rayos UV del sol presentan un papel inmunomodulador en el organismo.
• Desordenes psiquiátricos. Se asocian a un desorden estacional, que tiene que ver con el acortamiento de las horas de luz y es dependiente de la región geográfica. [4] Existen diversos tratamientos para tratar los efectos asociados con la exposición al sol, que dependen del padecimiento desarrollado:
• Dermoláser. Ayuda a desvanecer los signos de la edad (arrugas, manchas de sol), asociados a la exposición solar. Usualmente, tiene un fin estético, aunque el desvanecimiento de las manchas por el sol puede prevenir el desarrollo de cáncer de piel.
• Cremas, ungüentos. También para la eliminación o prevención de manchas solares. En el caso de los herpes orales o papilomas de piel, también se aplican ungüentos, con antivirales.
• Quirúrgicos o quimioterapias. En el caso de afectaciones oculares y cánceres de piel.
Referencias:
1. Rittie, L. and G.J. Fisher, Natural and sun-induced aging of human skin. Cold Spring Harb Perspect Med, 2015. 5(1): p. a015370.
2. Hanson, K.M. and J.D. Simon, Epidermal trans-urocanic acid and the UV-A-induced photoaging of the skin. Proc Natl Acad Sci U S A, 1998. 95(18): p. 10576-8.
3. Gobba, F., et al., Work-Related Eye Injuries: A Relevant Health Problem. Main Epidemiological Data from a Highly-Industrialized Area of Northern Italy. Int J Environ Res Public Health, 2017. 14(6).
4. Modenese, A., L. Korpinen, and F. Gobba, Solar Radiation Exposure and Outdoor Work: An Underestimated Occupational Risk. Int J Environ Res Public Health, 2018. 15(10).

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